jueves, 22 de junio de 2017

Ese amanecer de rayos de sol limpios, por el roce entre tu piel y las sábanas, todavía mojadas de amor de la noche anterior.
Esos besos perdidos, que aún buscan una salida de esta habitación del hotel engaño.
Ya no están los te quieros falsos, que sonaban con  la llegada de cada tren del placer, mientras el sol todavía dormía.
Ese pensar que conoces al que has regalado tu abrazo en las horas de la luna.
El amor es nuestra mentira, y de la que culpamos al otro.
Y es que, qué difícil es decir adiós, incluso a los recuerdos.

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