sábado, 26 de septiembre de 2015

Aldeas quemadas, fuegos que recuerdan las luces del alba, temores que se sudan, quejas que se tragan.

Así ha sido el amor en tu vida, viento que convierte en desierto la esperanza, en ruina los sueños.

Línea del horizonte se ha vuelto tu presente, vacío inmenso que escapa de tu corazón y se apropia de tus días, bestia que devora tu existencia.

Y sólo puedes mirar al pasado o saltar al futuro, gigante de miedo que se encara frente a ti.

Eres un cuerpo vacío, un espíritu errante en busca de amor, sueños de día, imaginación hecha esperanza, piel que desea caricias, deseos de cambio en los vientos de tu existir.

Eres grito callado, desesperación guardada para los momentos de soledad.

Eres reproches contra ti misma, porque el destinatario jamás recogerá la carta del desprecio.

sábado, 12 de septiembre de 2015

y quedo atrapado en una de tus gotas de sudor, ahora soy el habitante de una esfera salada que inicia su camino para atravesar el universo de tu cuerpo flotando a través del espacio de tu piel.

Soy el pasajero de tu esencia, que al caer me deja sentir hasta el más pequeño de tus movimientos.

Me desplomo desde el precipicio del final de tu cara hasta las laderas de tus pechos, después de haberme dejado mecer por las góndolas rojas de tus labios.

Me deslizo hasta las cumbres sonrosadas que coronan tus senos, y por un instante, tiemblo por el terremoto del latir de tu corazón.

Es hora de proseguir viaje, de atravesar la llanura de tu abdomen, terreno incógnito que me deja adivinar lo que puede ser un espejismo en el horizonte.

La gravedad me ayuda, tira de mí, con fuerza, y me acerca cada vez más a las dunas que forman las curvas de tus muslos.

El cansancio me puede, necesito parar, y en mi caída sin fin, llego a término, el oasis húmedo que se oculta entre tus piernas...