sábado, 21 de enero de 2017

Y miro al horizonte esperando tu vuelta, como el que mira un reloj sin agujas, como el que se enfrenta a un tiempo que no pasa, una existencia de pies parados, de vida que no avanza, de recuerdos que ya se van quedando antiguos, de sediento que apura la botella de la memoria buscando una gota con tu sabor, de espectador del pasar de los demás, mientras yo me quedo con la entrada para un teatro, en el que no hay personaje para mi.

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