jueves, 4 de febrero de 2016

pega tu cara a la mía, tanto como las gotas de agua cuando besan mi ventana un día de lluvia. déjame ser dulzura por una noche, permite dejar mis armas al pie de la cama y firmar un armisticio con la saliva de tu boca. esta vez necesito tu ternura, tus caricias en mi pelo, mis manos en el terciopelo de tus muslos. hoy busco parar el tiempo con una mirada a tu rostro, disfrutar del brillo de tu mirada, de la sangre de luz que emana de las lunas verdes de tus ojos. déjame hacerte el amor y no el sexo, que el reloj se congele cuando yo entre en tí, que mis manos sean soles que derritan el frio de la soledad de tu existencia cuando te acaricie.