lunes, 29 de noviembre de 2021

Escapar.

 Si te miro me recuerdas la luz de los mediodías de los veranos de mi infancia.

Ese color dorado en las cosas, ese azul en el cielo.

Las miradas continuas a la estación desde la ventana del piso de arriba, ese sueño perpetuo de escapar, esa pregunta clavada acerca de en qué estarían pensando las personas que iban en aquellos vagones.

En tus ojos se encierra mi infancia y mi vejez, el deseo de marcharme y la alegría por haber llegado.

La eternidad de un día de la niñez y la brevedad de una vida.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Nada.

 Aquí estoy, ensuciando el papel con garabatos, con palabras para dibujar tu corazón, pero no sé qué forma tiene el vacío.

¿Cómo cuenta un perro abandonado una cita olvidada? Un te quiero que se responde con un gracias, el sonido del alma que se rompe con la cremallera de los días sin llamadas, de la soledad que se hace peso en los pies, el "Fin" en la película que nos levanta del cine de lo que hubo, del océano que separa habitaciones, de la trinchera invisible en la cama, del silencio en el despertar, de un futuro que no comparte ojos, de un presente que ve cosas distintas.

sábado, 13 de noviembre de 2021

A Lola.

 Mientras siga aquí, te estaré mirando con los ojos empapados en las lágrimas de la alegría y la sonrisa de disimular penas.

Te regalaré la plata de la Luna, para que dibujes curvas de reír.

Te observaré con los ojos adormilados de una mañana de niebla.

Y cuando me vaya, tendrás los colores de las flores para pintar lo que fue nuestra primavera.

Te dejaré un bolígrafo sin tinta para que no escribas sobre la tristeza, y la memoria de la historia para que recuerdes mi amor.

Y no olvides dejar abierta la ventana de tus sueños, para que te visite cuando me haya ido.

viernes, 12 de noviembre de 2021

Restos.

 Y en la soledad del perro en el rincón, la del souvenir de estantería, te busco en un vaso de ginebra y  encuentro que ya sólo te recuerdo en los te quiero que callaste, en los abrazos ahorrados, en las esperas consumidas, en las sábanas secas, en las miradas no miradas, en los versos sin destino, en la indiferencia del tren del que ya no bajas, en un número menos de teléfono, en los cuervos de los años que devoran el cadáver de tu memoria.