y un día me di cuenta de que mis "te quiero" ya no coincidían con los tuyos al superponerlos. mis oídos se volvieron mas atentos a como pronunciabas mi nombre, que para entonces había regresado a tu vocabulario, tirando a la calle de la amistad los apelativos que hasta entonces resumían tus sentimientos hacia mi. y me di cuenta de que la noche ya no te asustaba, en una cama que había crecido al tamaño de dos países con distinto horario. ya sólo para mi los bancos del parque eran confesionarios para enamorados. según tú ahora eras libre, mientras yo me condenaba a galeras junto a un teléfono que jamás volvió a sonar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario