domingo, 31 de agosto de 2014

y mis dedos acarician el desierto dorado de tu piel, territorio explorado, pero sólo conquistado por mí. y mis ojos son perforados por tu mirada, pregunta convertida en dos esmeraldas que interrogan a mi conciencia. y mi sueño es el lugar donde encontrarnos, donde el momento es el acertado y el instante perfecto. y mi piel llora lágrimas de sudor cuando tu cuerpo se une al mío, en un beso cuyos labios son nuestras almas. y tu pelo se convierte en hogar para mis manos, nido de seda, desde donde salto al vacío de tu impostada indiferencia intentando cazarte. y tus piernas me regalan el plano hasta el oasis que esconden, y del que beberé, hasta saciarme, el agua de placer transparente con el que inundaré mi sexo.

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