Sin ti me arrodillaré ante cada uno de tus recuerdos, como un fiel pagano ante una diosa cruel, como un suicida que venera las luces del tren que se le viene encima.
Sin ti ya no habrá aire, las nubes caerán al suelo en forma de lluvia. Gotas que llorarán otras gotas de pena con sabor a sal.
Sin ti morirá hasta el espacio entre cada segundo, harás que la vida sea un reloj en blanco, una esfera sin agujas.
Sin ti, mis ojos quedarán clavados en aquella esquina, por la que aparecías a esa hora de cara sonriente a la que quedábamos.
Sin ti me quedaré sordo, ya no oiré aquel ruido de llaves que abrían mi cajón de vivencias diarias, ocurrencias revoltosas deseando saltar a tus oídos.
Sin ti mi cama será infinita, mi sofá, el rincón para este perro viejo que soy ya.
Sin ti esta casa será una caja, con una ventana llena de vidas de otros.
Sin ti me caí del escenario, para ser sólo un espectador.
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