Aldeas quemadas, fuegos que recuerdan las luces del alba, temores que se sudan, quejas que se tragan.
Así ha sido el amor en tu vida, viento que convierte en desierto la esperanza, en ruina los sueños.
Línea del horizonte se ha vuelto tu presente, vacío inmenso que escapa de tu corazón y se apropia de tus días, bestia que devora tu existencia.
Y sólo puedes mirar al pasado o saltar al futuro, gigante de miedo que se encara frente a ti.
Eres un cuerpo vacío, un espíritu errante en busca de amor, sueños de día, imaginación hecha esperanza, piel que desea caricias, deseos de cambio en los vientos de tu existir.
Eres grito callado, desesperación guardada para los momentos de soledad.
Eres reproches contra ti misma, porque el destinatario jamás recogerá la carta del desprecio.
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