viernes, 12 de julio de 2013

y corro veloz hacia el horizonte, linea de noche roja como tus ojos al atardecer, pisando cada grano de arena de esta espera, cadáveres de soñadores que intentaron conseguirte antes que yo.

y el cielo se va llenando de estrellas, pistas hacia mi destino, cartas de aviso sobre lo que puedo encontrar,  guardadas en puntos brillantes allá en lo alto.

y mi corazón palpita, cada vez más rápido a cada paso que doy, con cada centímetro que gano a mi derrota, con cada golpe de mis pulmones que me lleva a la victoria de tenerte.

y los minutos se hacen segundos, mi cara atraviesa el aire cálido de este anochecer a tanta de distancia de dónde empecé, tan cerca ya de mi recompensa, tus besos. y a lo lejos, tras de mí, oigo todavía el rumor de los que me acusaron de loco por iniciar este viaje, pero casi veo ya tus facciones, envueltas en la seda antracita de tus cabellos.

y mis espuelas exigen más en esta extenuante cabalgada hacia la locura, al futuro desconocido, a un mundo que sólo se sostiene por sombras de promesas.
y el sol se oculta entre un baño de luz de color sangre, despedida tan atroz como hermosa que abre las puertas a los miedos de la oscuridad, al frio de su hermana, dama oscura, señora de esperanzas y de temores. y es su gélida presencia testigo de nuestro reencuentro, prueba de que ya te conocí en momentos pretéritos, y será ella la que rinda cuentas por habernos unido despues de mantenernos separados vidas enteras.

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