domingo, 14 de julio de 2013

déjame atravesar la nube de tu sexo, impregnarme con las miles de gotas de tu esencia, permite que tu carne sea mi alimento, déjame ser caníbal de labios que no figuran en tu cara, permite que mis oídos se llenen de lamentos de placer, que mis ojos te vean convertida en serpiente que asciende por mis piernas, que tu boca y la mía formen un pasadizo para intercambiar nuestras más íntimas pasiones, permite que el calor de tu cuerpo despierte mi locura dormida, que tus gemidos rompan las barreras de mi conciencia, que tu satisfacción insaciable me vuelva bestia que devore los secretos de tu cuerpo.

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