sábado, 1 de noviembre de 2025

Fin

 Estamos separados por un acantilado de cristal. Una barrera que permite vernos y oírnos, pero no tocarnos. Entre nosotros un cañón, un abismo entre dos tierras. Un vacío lleno de nada, pero de una nada que se vuelve sólida, como la piedra, si a alguno de los dos se nos pasa por la mente eliminar esa frontera entre ambos. Ahora somos dos, ya no existe el ser uno. Es una compañía en soledad, un distancia infinita en la cercanía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario