Gracias por esta tranquilidad en lo cotidiano.
Por tantos kilómetros de recuerdos que hemos creado entre los dos.
Por tantas cajas de galletas que podríamos llenar de fotos.
Por tantos cuadernos gastados en notas de buenos días.
Gracias por tu mirada, esas esferas de color extraño que yo considero mi mundo.
Por esas manos huesudas que escriben en mi piel.
Gracias por estar, gracias por ser.
(A mi mujer)
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