Consigues que el sudor brote de mi espalda como un campo de flores, cada vez que mi lengua hecha serpiente, busca refugio entre la seda de tus muslos.
Deja que mis dedos se apropien de tu sexo, permite que mi boca y él sean uno, que tu mente se nuble mientras te devoro por dentro.
Se mi presa esta noche. Abandónate a mis labios.
Que la oscuridad vea cómo te disfruto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario