miércoles, 20 de abril de 2016

Enfrento mi sentimiento a tu indiferencia, futuro que late ante presente muerto.

Al hablar conviertes las paredes de esta habitación en cárceles abiertas, libertad que no he pedido.

No todos los corazones nacieron para vivir de la luz de campos sin barreras, algunos, como el mío, florecen bajo la oscuridad de amores egoístas como el tuyo.

Te diriges a mí, y se que cada palabra es una gota menos en nuestro mar, cada frase se vuelve recuerdo, porque nunca más la escucharé de tus labios.

Yo no me atrevo a replicarte, me dejas cantando silencios, gritando vacíos. El aire se hace tu aliado, y sólo transmite lo que dices. Mi opinión ya no importa, lo que viví a tu lado sólo son flores que caen al suelo en su muerte de otoño.

Querría llorar, pero mis lágrimas se convierten en agujas líquidas que atraviesan estos ojos, los que una vez creyeron ver un mañana entre nosotros.

Me dices adios y conviertes aquel para siempre en hoy, el hoy en este momento, y este momento en un asesino de corazones que va en mi busca.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario